Hayden Mischefski
New Zealand

First Course:
Wellington

Mi nombre es Hayden Mischefski, y soy de Wellington en Nueva Zelanda.

He estado en el programa por alrededor de 12 años y desde mi primer curso me he desarrollado tanto personal, como profesionalmente.

Mi primer curso fue un momento "eureka" para mí, cuando de repente tuve el pensamiento de que este programa funcionaba y que era lo ideal para mí. Ese primer respiro que tomé fue liberador. Desde ese día no he vuelto a mirar atrás. Hice mi primer discurso en público en el Cuba Mall de Wellington, y me gusta pensar que ahí fue donde dejé a mi antiguo yo atrás. Hoy soy una persona muy diferente gracias al programa. 

Mi primer memoria de la tartamudez fue cuando tenía 8 años, estaba tratando de explicarle a la maestra mi ausencia de la clase. Estuve en un funeral, y me di cuenta que no podía decir "funeral" o "ataúd". Inmediatamente me sentí fuera de lugar y avergonzado. A través de los años el miedo a hablar se desarrolló hasta el punto en el que no podía hablar en clase o usar el teléfono. Preguntar por direcciones, ordenar comida o conversaciones generales eran evitadas y desarrollé mecanismos de defensa para ayudarme a seguir adelante. Comencé a sustituir palabras, evitar personas, sonidos y situaciones.

Estaba en mis 20s cuando me uní al programa. Hasta ese momento había mantenido trabajos que involucraban poco o ningún contacto con personas. Quería expandir mis opciones de trabajo y tener más confianza en mí mismo. La tartamudez no me estaba ayudando a llegar a ningún lado, y quería una salida. A pesar de que tenía una tartamudez descubierta, estaba profundamente avergonzado y no estaba orgulloso de ello.

El Programa me ha ayudado a cumplir muchos logros en la vida, y no quiero estar de vuelta en ese espacio en el que solía estar. El Programa ofrece la combinación correcta de confianza y habilidades asertivas, con las técnicas de respiración correctas para ayudar a superar la lucha. Ahora quiero enfocarme en ayudar a otros a través del coaching y el apoyo, y ofrecer a otros la oportunidad de ganar un control y libertad sobre su tartamudez.