Stephen Woods
Stephen Woods
Sydney, Australia

First Course:
October 2008

Antes de unirme al Programa McGuire a mis 24 años de edad desarrollé mis propias técnicas para ocultar mi tartamudez.

Tales técnicas pensé que estaban funcionando bastante bien. Con los años había logrado ocultar mi problema de habla, pasando de ser una persona con tartamudez descubierta a una con tartamudez encubierta.

Mis trucos y tonterías eran tan refinados que mis amigos no se daban cuenta de que incluso tenía un problema con mi habla.

Al pensar con anticipación e intercambiar palabras, rara vez usar el teléfono y al no esforzarme por hablar, pude controlar mis problemas del habla.

Si no pudiera cambiar las palabras, vaciaría todo el aire de mis pulmones, tensaría mi caja toráxica y forcaría las palabras.

La mayoría de las veces este truco funcionaba y el oyente no notaba nada inusual.

 

Al asistir a mi primer curso de McGuire me tomó el video del primer día para convencerme de que realmente tenía un problema con mi habla.

Se hicieron preguntas inteligentes que significaba que no podía intercambiar palabras y recurrir a mis trucos habituales. Todo quedó al descubierto y me bajaron de mi torre de marfil para enfrentar la realidad.

Estaba bastante quebrado después de esa primera sesión, pero sabía que estaba listo para ser reconstruido con la ayuda del asesoramiento y orientación de expertos. Lo que es más importante, estaba rodeado por una sala llena de gente que sabía exactamente cómo era vivir su vida con miedo y evitación y cómo cambiar las cosas.

Desde ese primer curso en octubre de 2008, he disfrutado otros 5 cursos en el Reino Unido y Australia.

La belleza del programa es cuán lejos puedes llegar.

He podido migrar casi tan lejos de casa como sea posible y aún estoy rodeado por la familia McGuire. Ayudándome a controlar mi habla es sólo uno de los muchos beneficios que he recibido del curso. El objetivo del programa es la elocuencia.

Desde que me uní, aprendí varias técnicas que me permitieron no sólo controlar mi habla sino también convertirme en un orador seguro de mí mismo. Me he unido a grupos de oratoria y clases de teatro y he podido manejar las ideas negativas que a menudo impregnan las vidas de aquellos que tartamudean.

En resumen, creo que el programa encontró a un individuo un tanto tímido, confundido y agotado y le arrebató la persona confiada y elocuente que yace dentro de todos nosotros.