Zargham Sabz Ali
Zargham Ali
Germany

First Course:
Düsseldorf, Germany June 2015

Todo comenzó cuando tenía 6 años. Al principio era un proceso de encendido y apagado. Para mí, la parte más terrible era presentarme a un nuevo grupo de personas. Los minutos se sentían como horas hasta que llegaba mi turno de presentarme. También fui acosado en la escuela por mi habla. Cada día temía ir a la escuela con la esperanza de que ese día no sería intimidado. Fui con muchos terapeutas del habla pero no funcionó. Tenía el apoyo total de mi familia desde el principio.

No era un tipo de tartamudo tímido. Tal vez era porque nunca me vi hablar en video. Yo socializaba. Antes de unirme al curso, me uní a la Sociedad de Debate en mi Universidad y me convertí en la cabeza de los debates en inglés. También participé en una elección para convertirme en miembro del parlamento estudiantil que por suerte, lo hice.

Cuando vine a Alemania para mi Maestría quería ponerme en contacto con un grupo de gente que tartamudea. Entré en contacto con grupos de terapia de autoayuda pero no obtuve respuesta, que ahora considero que fue algo bueno que eso pasara. Durante mi investigación, vi videos del Programa McGuire Internacional en YouTube. El video que realmente me inspiro fue de un niño llamado Musharraf del Reino Unido. Pensé, si él puede hacerlo entonces claro que yo puedo. Después de buscar en Facebook, me puse en contacto con el Sr. Emmet O Connell (DR Alemania). Cuando llegó el tiempo del primer curso, estaba un poco renuente a asistir porque yo pensé que dejaría la práctica después de un mes o dos o que no iba a funcionar como las otras terapias de lenguaje que tuve, pero fue mi familia; en especial mi hermana, quienes me alentaron a hacerlo.

El primer curso fue intensivo y completamente un método diferente. Los primeros dos días fueron verdaderamente retadores y todos los ejercicios eran cansados. Pero valió la pena. Al final del curso yo me sentía muy feliz porque por primera vez podía hablar con el control de mi habla. Fue muy bueno convertirme en parte de un gran grupo de apoyo.

Toda mi familia cercana y lejana, así como mis amigos estaban realmente contentos y orgullosos de mí. Me apoyaron y alentaron para seguir adelante. Ahora puedo hablar sin ningún miedo de tartamudear en frente de cualquier persona. Por encima de todo, presentarme con nuevas personas ahora me hace muy feliz. Gracias al Programa McGuire Internacional.