Constantin Manole
Constantin Manole
Dublin, Ireland

First Course:
Galway, August 2013

La historia de mi tartamudez comenzó cuando me mudé a Irlanda desde mi país de origen Romania, a la edad de 10. Nunca había experimentado alguna dificultad con mi habla hasta entonces. Dentro de unos pocos meses, de la nada, comencé a tener bloqueos infrecuentes en algunas palabras.

Viendo atrás ahora puedo identificarme con el principal desencadenante psicológico como la transición de un nuevo lenguaje en la escuela, que no sabía muy bien, y tratando de encajar con la forma en la que hablaba, que de repente me hice consciente de mi habla. No pensaba mucho en mis pequeños bloqueos al hablar y no era afectado particularmente por ellos.

Fue sólo en mi último año o dos de la secundaria (alrededor de la edad de 17) cuando me hice aún más consciente y el problema empezó a manifestarse, y comencé a evitar ciertas situaciones del habla sin alguna razón clara. No podía explicar qué estaba pasando, así que lo ignoré y seguí adelante.

Luego entré a la universidad a estudiar medicina, sin pensar dos veces en mi habla. Muy pronto la presión de presentar comenzó a aumentar, y me sentí presa de la mentalidad de que si mi habla no iba a ser perfecta no iba a ser visto como alguien competente con mis colegas.

Empecé a depender de trucos como cambiar palabras y retenerme por el miedo de la vergüenza en caso de que me bloqueara. Esto afectaba cada aspecto de mi personalidad, me detenía de parecer como alguien confiado como en realidad me sentía, y no me permitía expresar mi verdadero yo incluso con mis amigos.

En mi tercer año en la universidad me hice inmensamente estresado y me di cuenta que no iba a ser capaz de disfrutar la universidad o mi profesión a menos que descubriera qué estaba pasando con mi habla. Busqué información y por primera vez aprendí lo que significa el tener una tartamudez, una palabra que nunca asocié conmigo. Descubrí el Programa McGuire y decidí que valía la pena intentarlo.

Llegando a la familiar ciudad de Galway para mi primer curso en el verano del 2013, el mismo lugar donde comenzó mi tartamudez, me sentí determinado a realizar un cambio. Fue un alivio inmenso el conocer a otros que estaban siendo desafiados por el mismo problema.

Después de un primer día intenso de aprender las nuevas técnicas, me di cuenta de que podía hablar con una facilidad que no había sentido en muchos años. Haciendo los contactos también me enseñó eso, cuando estaba armado con las técnicas y la mentalidad del curso, no había absolutamente nada que me detuviera de interactuar en la manera que quería.

La parte difícil fue regresar al mundo exterior, y resistir las tentaciones de caer de nuevo en mis patrones antiguos de habla. Pero con el inmenso apoyo de los coaches, quienes estaban a una llamada de distancia, y los grupos de apoyo.

Fui capaz de incluso ganar más confianza y expandir mis zonas de confort al buscar oportunidades del habla. Finalmente podía experimentar cómo puede ser la vida si mi habla no fuera un problema. Todavía estoy trabajando continúamente en fortalecer mi habla y poniéndola a prueba en cualquier forma que pueda.