Neil Wallwin
Neil Wallwin
Down, Northern Ireland

First Course:
Galway, August 2012

Me uní al Programa McGuire en Agosto del 2012 porque estaba en un lugar en el que todas mis experiencias negativas del habla estaban dictando quién era, cómo me comportaba y comunicaba.

No quería continuar viviendo una vida falsa por los sentimientos de enojo, frustración, auto-odio y rechazo.

He tartamudeado toda mi vida, desde el día que dije mi primer palabra. Pero mis primeras memorias de la tartamudez fueron en la escuela primaria, en el 3er grado. Teníamos una nueva maestra ese año, en la mañana ella tomaba lista.

Cuando nuestros nombres eran llamados teníamos que decir "Presente Señorita X". Todos los días por un año yo tartamudeaba incontrolablemente al decir "presente". Muy pronto ella no llamaba mi nombre y sólo se fijaba si estaba ahí.

Pasé por las etapas por las que probablemente todos pasamos en la primaria. Ellos pensaron que era intelectualmente lento así que me pusieron en una clase más básica. Me revisaban mi oído regularmente para ver si podía escuchar adecuadamente ya que no respondía preguntas. No le di mucha importancia en la primaria ya que todavía era muy descubierto. Pero luego vino la escuela preparatoria.

La preparatoria, es cuando dicen que te moldeas para la edad adulta, bueno como todos nosotros que tartamudeamos fui moldeado a través de risas, vergüenza y acoso. Esto causó que empezara a usar trucos y a evitar, convirtiéndome más y más en encubierto. A veces la gente incluso decía que pensaban que ya estaba curado, ya que no había tartamudeado en un tiempo.

La universidad fue una experiencia similar; era muy reservado, evitaba situaciones y tenía una plétora de trucos debajo de la manga para evitar tartamudear. Daba golpes con mis pies, aplaudía, asentía con la cabeza o pretendía estar pensando u ocupado. Después de la universidad sabía que tenía que hacer algo, así que me uní al Programa McGuire.

Mi primer curso me abrió los ojos, toda esta gente tenía una tartamudez y todos se comunican tan bien. Era muy extraño para mí, el pensar que una persona que tartamudea puede ser un orador elocuente y tener tanta confianza. Esto fue lo que me llevó a trabajar en mi habla y convertirme en coach. El apoyo dentro del programa es inmenso; siempre hay un oído amigable para escucharte.

Le recomendaría el programa a cualquiera que tartamudea. Me ha transformado de ser manejado por sentimientos negativos a disfrutar hablar y enfrentar cada desafío que la tartamudez me traiga.