Derribando la barrera de la tartamudez en Bogotá, Colombia

tartamudez en control

El día miércoles 4 de abril parecía un día normal para la mayoría de las personas en el mundo, pero no lo fue para tres de esas personas, no para tres valientes, no para tres de las muchas personas que tartamudean. Era una tarde fría en Bogotá, el reloj marcaba las siete de la noche, un mar de pensamientos irrumpía en la cabeza de estos tres nuevos estudiantes. Una nueva etapa de su vida estaba a punto de comenzar.

Tres nuevos estudiantes (dos descubiertos y un encubierto) con edades entre 19 y 34 años todos hombres, dos de ellos viajaron desde muy lejos (Chile y Ecuador) para empezar la guerra contra su eterno adversario, la tartamudez. Así mismo, 4 graduados regresaron para fortalecer sus técnicas y también para ser el apoyo del proceso de los nuevos estudiantes.

El primer día empezó con la charla de introducción al programa por parte del instructor de curso y culminó con los testimonios de cada nuevo, se hicieron varias llamadas y lecturas en voz alta, es decir, todo lo que usualmente nos aterra hacer. Fue una de las primeras acciones de coraje de cada uno.

El segundo día, fue bastante provechoso y a su vez agotador para todos los presentes, aun así, al final del día los nuevos lograron dominar esta arma y adquirieron sus primeras herramientas para contrarrestar la tartamudez.

En la noche del tercer día, los nuevos hicieron sus primeros revelaciones telefónicas a los graduados de Latinoamérica y posteriormente a sus familiares; sentimientos de emoción, felicidad y orgullo ondearon en la habitación en aquel instante, finalmente estaban logrando controlar lo que una vez los controlaba, la tartamudez.

El cuarto día contamos con la visita de varios familiares de nuevos y graduados, este día fue el más rápido y el más entretenido, los nuevos dominaban cada vez más sus técnicas, poco a poco sentían más confianza de sí mismos y de sus capacidades, lograron domar muy bien su tartamudez y eso solo podía significar una cosa: era hora de enfrentarse al mundo real. Los nuevos aceptaron el reto y completaron su tarea de la mejor manera, Bogotá fue testigo de los discursos en público y el nuevo comienzo de estos tres guerreros.

La sesión de familia y amigos fue muy emotiva, estaban presentes todas las personas que en un momento nos vieron llorar a causa de esta dificultad. La ceremonia de clausura fue aún más conmovedora, ellos decidieron pertenecer a una comunidad que lucha en conjunto por un mismo ideal. El curso terminó en ese instante, en el inicio de su nuevo camino hacia la libertad.

¡Felicito a todos los nuevos graduados! Les deseo mucha perseverancia y valor, aún queda un largo camino por recorrer.

 

 

Victor Manuel Macias

McGuire Graduate