tartamudez chile
Cristóbal Pardo
Chile

First Course:
December 2017, Lima Perú

Por lo general, todos recordamos con momentos muy marcados nuestras etapas de infancia y adolescencia. Momentos alegres, momentos no tan alegres y también momentos de dolor. Para quienes tartamudeamos, éstas etapas de nuestras vidas se marcan aún más, y en ese sentido, si cada uno de nosotros retrocede mentalmente a sus inicios y recorre su propia historia de vida, verá que, sin duda, el camino no ha sido fácil. Ese solo hecho de sentir que ha sido así, personalmente, me llena de orgullo. Porque convengamos en que, al caer en infinitas ocasiones y levantarse cada vez, para dar la pelea nuevamente, es digno de aquellos que están convencidos que nada es imposible.

Particularmente, creí durante mucho tiempo que en algún momento la tartamudez se alejaría, me dejaría en paz, se esfumaría algo así como por arte de magia. Aquella ilusión no hizo más que hundirme y por momentos hacerme perder el camino. Y sí, era de esperarse, fueron 37 largos años de inseguridades, miedos y cuestionamientos que merodearon día a día mi mente e hicieron convencerme de que los limites existían, y que no había opción alguna de superación.

Corría el mes de octubre del 2017 y por cosas del destino pude conocer del programa McGuire. ¿Cómo? Gracias al video que publicó el gran Juan Pablo Montero, a quien admiro profundamente. Así, llegué a mi primer curso en diciembre de ese mismo año en la ciudad de Lima. Antes del inicio del curso había mucha ansiedad y confío que era la oportunidad que tanto buscaba. Sabía que habría un antes y un después posterior al curso. Por lo mismo, es difícil explicar todas las emociones que se sienten al finalizar ese primer curso. Sensaciones como; poder ocupar cualquier palabra sin temor a fallar, sentir que aquellas barreras que durante tanto tiempo me limitaron ya no estaban, no querer evadir distintas situaciones retadoras que para cualquier persona serian cotidianas y así, un sin fin de cosas que me hicieron comprender que de algo malo siempre sale algo positivo, que existe una razón y/o finalidad para los distintos obstáculos a los cuales te enfrentas en tu historia personal de vida.

Quien logra encontrar sentido al áspero camino que le puede haber tocado vivir, simplemente puede darse por pagado. La satisfacción personal de entender para qué y por qué estamos acá, no tiene precio… Y personalmente puedo decir que pude entender mi camino.

¡Gracias Programa McGuire!

 

Cristóbal Pardo