tartamudez Argentina
Dalma Alvarez
Córdoba, Argentina

First Course:
February 2016

La tartamudez en mi vida, siempre fue la primera excusa, la primera respuesta y también mi principal secreto. Es algo que me identifica genéticamente.

En mis mayores momentos de desesperación, en esos donde realmente la tartamudez elegía qué decir, cómo y dónde hablar, recuerdo que cuando me acostaba a dormir… Me dormía pensando en cómo iba a ser mi día, llegué a la creencia que si me despertaba pensando en que “no iba a tartamudear”, o si las primeras palabras que decía en la mañana salían de una manera fluida significaba que iba a ser un gran día, si sabía que tenía que hablar mucho al otro día o enfrentarme a situaciones de exposiciones orales trataba de hablar lo justo y lo necesario el día anterior, practicaba qué palabras decir,  me encontré diciendo palabras con entonaciones diferentes para que salieran de manera fluida, o jugaba a cambiar la voz para que salieran desde lo más profundo de mi pecho, sin siquiera saber porque eso sucedía…

Mi Nombre es Dalma Alvarez Burgos, tengo 27 años y actualmente soy Médica. Mi vida la desarrollé plenamente en la mayoría de las cosas que me propuse, no obstante; nada era más fuerte, más importante y urgente que mi tartamudez. Nada se comparaba con el hecho de tartamudear, nadie comprendía ni veía lo que internamente pensaba o sentía.

Podía repetir con exactitud esas palabras que se me complicaban por día, aparecían en mi memoria esos rostros extrañados, ceños fruncidos, cejas altas de asombro, muecas, pruebas fieles de aquellos que descubrían mi tartamudez, nada resonaba tan agotador como pensar en “¿¡Cómo sería si no fuera una personas con tartamudez!?... Pensándolo bien, La tartamudez como tal no era una palabra con la que me sentía identificada, me daba vergüenza, se clasificaba en una lista de limitaciones que no sentía tener, Tal vez 1…2…3 veces (siendo generosa) le había dicho a alguien: Que me trababa, que ya hablaba así desde que nací, que algunos otros integrantes de mi familia lo hacían. Sin embargo, la palabra tartamudez me avergonzaba y era muy difícil decirla, integraba la lista de palabras que revelaban mi secreto.

Es así, como crecí no sintiendo alegría por mis triunfos, nada era entusiasmo absoluto, ni felicidad plena, porque siempre estaba ahí la aguafiestas… La tartamudez. Me enfrentaba día a día a situaciones de exposición de una manera desafiante, atacante, exigiblemente luchadora… ESTRESANTES… Siendo muchas veces muy frustrantes hasta dejar a mi cuerpo agotado, mi voz cansada, mis músculos contraídos, mi mente en blanco.

Decidí ponerme en acción, mi vida era divertida por fuera y triste por dentro. Hice tratamientos con fonoaudiólogos mejorando mi dicción, mi respiración pero generándome mucha frustración al no poder encontrar esa continuidad entre lo aprendido y mi cotidianeidad. No podía poner en práctica lo aprendido. A mis 27 años, me encontré diciendo una sucesión de palabras, incoherencias musicalizadas y la risa burlesca de un colega me entristeció, lloré como una niña y entre mis lágrimas por primera vez me dispuse a leer, buscar y encontrar un mundo escondido hasta ese momento… A los 4 meses, me encontraba conociendo historias como la mía, riéndome de eso que me había hecho tanto mal.

Las personas con tartamudez somos tan particulares y tan estereotipados al mismo momento que sentimos que pertenecemos y saber que no estamos solos es el primer paso.

“Soy una persona que tartamudea.“ Digo hoy, con mi mayor orgullo, con mi mayor dignidad siendo mi mayor herramienta de superación. Tuve que esperar 27 años de mi vida para que se produciera ese despertar… Sentí el sentimiento de mayor felicidad y liberación, mi mente se abrió y me encontré, ahora sí, preocupándome por las pequeñeces de la vida, muchas cosas ya no me eran indiferentes… Me reinventé.

La tartamudez es mi característica, mi Tótem de vida… Vive en mí, pícaramente, a veces, intenta manejar este juego, encontrándome mirándola de reojo, controlándola, sintiéndola.

La tartamudez, habla de una sociedad, habla de un montón de sentimientos, habla de infancias tristes, de vidas limitadas, de miedos… Muchos miedos... La tartamudez habla tanto que no sabe escuchar.

Soy una persona redescubriéndole un sentido a la vida, a la comunicación, soy Graduada del Programa McGuire comprometida en generar la dignificación de esta característica en cada rincón que atraviese.

¡SEAMOS DIGNOS DE TARTAMUDEAR!