Coahuilense toma el control su tartamudez
Elier Herrera
Saltillo, México

First Course:
Torreon, November 2016

Mi tartamudez empezó desde que tengo memoria, debió ser aproximadamente entre los 3 a 5 años. Durante la primaria y secundaria parecía que no existía ya que mis compañeros de clase no la notaban. Todo cambió cuando entré a la preparatoria, cuando un compañero me dijo "El tartamudito de Elier". Fue allí donde me di cuenta de que "ya no lo podía ocultar", esto detonó mucho mi tartamudez. Antes usaba muchas muletillas y evadía palabras complicadas, con eso yo creía que ocultaba mi tartamudez. Después de ese suceso me era muy complicado exponer en clase, me ponía muy nervioso, odiaba las presentaciones personales cuando era inicio de clases de año o semestre, prefería salirme al baño justo antes de que me tocara presentarme o simplemente después de presentarme fingía que estaba enfermo de tos o algo para disimular mi tartamudez.

Pasó preparatoria y carrera, justo al llegar a mi primer día de trabajo, me encontré con situaciones en las que ya no podía evadir, mi jefe me pedía que le marcara a algún proveedor o usuarios me marcaban por teléfono para pedir ayuda con alguna falla en equipos de cómputo y tenía que hablar, detonando aún más mi tartamudez. Llegué a pedir a Recursos Humanos no dar cursos de capacitación ya que era tanto el nervio que me quedaba trabado con múltiples bloqueos en mi habla. Poco a poco fui asimilando que mi tartamudez nunca se iba a ir, siempre iba a estar ahí y tuve que aprender a vivir con ella, ya no me importaba tanto que me oyeran que tartamudeaba, era parte de mí.

Un día marqué a la escuela de mi hijo solicitando un cambio en una factura. La persona con la que platiqué me escuchó hablar y de inmediato me recomendó el maravilloso curso McGuire. No podía creer que en tan solo 4 días iba a tener control de mi habla. Incrédulo contacté al personal de Torreón resolviendo todas mis dudas.

Tomé el curso en noviembre de 2016 y mi vida cambió. Durante el curso hice cosas que jamás hubiera imaginado que podría llegar a hacer. Hablar con muchas personas sin miedo a tartamudear, decir un discurso en público, ¡Inimaginable!

Ahora tengo el control de mi habla, pero sobre todo, me he aceptado como una persona que tartamudea. Ya no me da miedo hablar por teléfono, ya no oculto mi condición de tartamudez, soy una persona libre de toda atadura que sentía al hablar.

Agradezco a Dios primeramente, a mi familia, a mi empresa WEIDMANN y a la comunidad McGuire por este regalo que nunca pensé que podría llegar a tener. Esto no acaba aquí. El trabajo continúa y sé que cuando necesite ayuda, la comunidad estará siempre dispuesta para apoyarme. ¡Gracias!