Simon se une a nuestro equipo de coaches

Solía haber un momento en que solo podía soñar con ser un orador fuerte. Soñar con poder decir lo que quiero cuando quiero. Gracias al Programa McGuire, esos sueños se han convertido en realidad.

Simon Madden

Mi mamá siempre me decía "Simon, seguiré buscando hasta que encontremos algo para ayudar tu habla." En el 2009 encontró al Programa McGuire. Tenía 14 años en ese tiempo y ya me había dado por vencido. Acepté el hecho de que iba a tartamudear fuera de control por el resto de mi vida. Recuerdo estar llegando a mi casa de la escuela y me dijo que le había hablado a Joe y que había un curso proximamente en Cork y que si quería asistir, podía hacerlo. En mi cabeza decía "He intentado todo lo demás, ¿por qué esto es diferente? ¿or qué esto funcionaría?" Pero estaba dispuesto a darle una oportunidad. Era esto. Mi última esperanza.

Nos fuimos a Cork para el curso y no lo podía creer. Estaba rodeado de personas que tenían el mismo problema que yo. No estaba solo. En 3 días me había transformado en un orador seguro. Fue un sueño hecho realidad. Avance rápido 2 años y me está yendo muy bien. Tengo confianza. No tengo miedo. Soy esa persona que tan desesperadamente quería ser.

Entonces, un día decidí dejar de trabajar y muy rápidamente mi habla fue cuesta abajo. De vuelta en el pantano. Mi habla ahora era peor que nunca. Para resumir, durante aproximadamente 7 años me quedé en el pantano. Estaba bien con otras personas McGuire pero en el mundo real mi habla se había desmoronado. Me daba vergüenza levantar el teléfono y pedir ayuda a los coaches. Estaba avergonzado de mí mismo porque me había rendido y había fallado. Ahora tenía 21 años y estaba trabajando como aprendiz de yesero y un viernes dejé mi trabajo porque no podía hablar con mi jefe. Cada vez que abría la boca, no salía nada. Había renunciado a la vida. Esa noche me fui a casa, me eché a llorar y le dije a mi madre que necesitaba volver al Programa McGuire. Estoy harto de que esta tartamudez me controle.

Hace un año y medio acumulé el coraje para volver. No todo fue sol y arcoíris, pero todos los días desde que me desafié y empujé a mí mismo, enfrenté mis miedos de frente y lentamente me convertí en un orador fuerte y seguro. No más contenciones. No más huidas. Práctica, práctica, práctica. El tiempo y el esfuerzo me han transformado.

Simon Madden