Una historia de mi vida - Lima, Perú

Todos tenemos algo que contar, quizá algunas historias sean más difíciles de revelar por el miedo o la vergüenza al qué dirán ya que vivimos en una sociedad donde si nos mostramos como tales nos critican por quiénes somos.

 

Durante toda mi vida, había guardado esta pequeña historia en una caja de baúl, en el que yo solo tenía el acceso y las personas con las que quería compartir. No es fácil confesar una parte de las historias de tu vida y más aquella que te ha marcado durante muchos años, y que ha dejado una huella tan profunda que fue difícil de exponer.

 

Soy Katherine Auqui, una persona con tartamudez durante sus 23 años. Muchos desconocen qué es la tartamudez, lamentablemente este término no es común en la sociedad. Algunos consideran que las personas con tartamudez, no son aptas para estudiar o presentarse a un puesto laboral porque no pueden comunicarse de manera “adecuada”. Esto es totalmente erróneo ya que somos personas tan comunes como cualquier otro individuo; sin embargo, vivimos en una sociedad poco comprensible y que se encuentra expuesta a la discriminación.

 

Durante toda mi vida, me cuestionaba muchas veces ¿por qué era así? ¿por qué no solo podía hablar sin algunos bloqueos? Recordaba una y otra vez las experiencias pasadas que me marcaban y no me dejaban definir quién era yo en realidad. 

 

Y así como recordaba en varias ocasiones mi pasado, por las huellas que me hicieron “tocar fondo”. La incertidumbre de qué iba a suceder conmigo en el futuro generaba más ansiedad, preguntándome a mí misma ¿cómo una persona querría estar con alguien como yo? ¿cómo voy a culminar mi carrera? ¿cómo sería mi primera entrevista de trabajo? ¿se seguirán burlando de mí? Éstas y otras infinidades de preguntas me atormentaban con el pasar de los días.

 

Escogí estudiar Psicología, no solo porque me gusta escuchar, orientar y ayudar a las personas para que puedan gozar de su bienestar tanto mental como emocional, si no que a los psicólogos con los que fui, me decían que lo que tenía era solo nervios, que respirando mejor mi tartamudez iba a “sanar”. Pero la realidad es que no tenían idea de lo que era vivir con ello, no sabían por lo que yo y muchas personas pasábamos.

 

Somos 1% de la población mundial que tartamudea, sabemos cada uno de nosotros lo que se siente no poder expresarse, sentir temor, timidez, inseguridad y ansiedad, con lo que tenemos que luchar cada día.

 

En la actualidad, mi tartamudez no es la misma de antes, ha mejorado mucho. Asimismo, gracias al programa McGuire tuve la oportunidad de conocer a personas muy valiosas tanto dentro como fuera del país. Al culminar el curso pude reafirmar una de mis mayores cualidades, que es ser muy perseverante, creo que en todos estos años, si bien he caído muchas veces no solo en esta parte de mi vida si no en otras, siempre he tenido que luchar y continuar al camino que deseo llegar.

 

Katherine Auqui

Graduada de Perú

 

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